Friday, May 17, 2013




1. Mi bella novia me comento: “¡ya viste! el boleador de zapatos le va al Cruz Azul”. En ese momento todo cobró sentido una vez más.

Yo entiendo que todos estamos urgidos de glorias, entiendo que de alguna forma la vida humana se ha perfilado como una indefinida serie de circunstancias reiterándose hasta el hartazgo. Llamémosle quincena, centenario de la Revolución, búsqueda del amor o un campeonato de futbol. Las cosas suceden y a nosotros no nos queda más que dirigirnos con paciencia a la tumba.

Es así: la última vez que mi equipo (me refiero a la máquina celeste del Cruz Azul) fue campeón, yo tenía candorosos 17 años. No había nunca estado adentro de mujer alguna, nunca había sobrevivido a una antológica cruda, no había visitado la poesía de Paz, no había traicionado a nadie, no tenía un hijo.

La vida y su complejo de tetris. Cosas cayendo cada vez más a prisa y en contra de nosotros. En las manos de uno está irlas administrando correctamente: Palencia no es suficiente, Chelito se pandea, Kikín tampoco la mete, al mejor Villaluz lo mandan al hospital en plena final, Hachita dispara desde lejos, Pájaro Benítez gira a segundos del pitazo, Tito Villa falla, Chaco envejece, yo ya no soy un niño.

Nunca nada me ha importado durante tanto tiempo como mi afición al Cruz Azul. He renunciado a Julio Cortázar y Woody Allen me parece un cineasta más bien copión. Me postro frente a mis padres: Dostoievski, Rulfo, Fellini y Melville. Es decir: crecí a pesar del Cruz Azul.

El futbol es hermoso y ya. Es nuestra actual épica.

Vivo pensando que la gloria deportiva es una cosa que le pasa a los demás. Una circunstancia que desconozco. Algo que le ocurre a todos a mi alrededor pero que yo soy incapaz siquiera de comprender. ¿Qué es eso en el rostro de la gente? Ah, están contentos agitando sus banderas de lejano color. Estoy seguro de que mi afición al fútbol está sobrecargada por una evidente frustración. El dolor de ver cómo el mundo está creado sin mi intervención. Yo no inventé la rueda, yo no construí ese inmenso edificio, yo no derroté a Napoleón, yo no anoté el gol del gane.

Cruz Azul está jugando (hoy, mayo del 2013) muy bien. Los jugadores cruzados retienen en sus ojos un pedazo de sol, albergan sus pechos un anhelo, apestan a logro. Se les nota desde lejos. Gerardo, Jerry, Chaquito, el mismo Pavone, mi adorado -y banca- Rogelio Chávez. Eso no tiene nada que ver con que ganen o con que sean campeones. Somos una afición con las heridas aún abiertas. No olvidemos que las glorias y los fracasos son mellizas con insomnio. No está en nuestras manos lo que está por acontecer. El sol no sabe que inventamos las velas, escribió Hugo.

Saldrán los aficionados celestes de donde uno menos lo espera. Esos no son los relevantes.

“¡Ya viste! el boleador de zapatos le va al Cruz Azul”, me dijo mi novia.

Hablo por mi estirpe de frustrados:

Ese muro que tienes enfrente de ti, mexicano, lo levantó un albañil. Habitamos una ciudad construida por dulces, generosos y humildes hombres vestidos con una camiseta. La playera del Cruz Azul. Tela gloriosa bañada en llanto, cemento y sangre de Carlos Hermosillo. Fila de ocho estrellas huérfanas de constelación. Al mismo tiempo saco de cemento y tramo de cielo.

Voto por el día en que las construcciones se detengan.

Yo no sé qué es ser campeón. No sé de qué se trata. Supongo que es como encontrarse una moneda en la calle. Asumo que es como ciertos atardeceres en los que la presencia de dios es muy evidente. Supongo que es como una mujer que sonríe en medio del diluvio. No sé. No sé qué es ser campeón.

Veremos qué acontece. No nos queda de otra más que esperar a ver qué acontece. Mi amor rotundo y preclaro hacia al equipo cementero no está en disputa.

Nos verán cantar gol al unísono.

Gabriel Rodríguez Liceaga #14
México, D.F. Mayo 2013.

p.d. Deseo que la final sea contra el cochino y burdo club América. Porque Héctor se enfrenta a Aquiles; Diómedes, Patroclo y ambos Ajax son escasamente un contratiempo.



11 comments:

Anonymous said...

técnicamente sí habías estado adentro de una mujer, tu mamá, pero veo tu punto.

Ró Galán said...

Tus mejores posts siempre tienen que ver con el fútbol y el cruz azul

Isabel said...

Hermoso texto (Y eso que ni me gusta el fut)
Saludos. :^)

Kyoto Now!!! said...

pocamadre el texto...aunque el cruz azul es de los equipos más tibios y con más atole en el cuerpo que he visto...pero bueno, cosa rara, ahora se les ve algo de coraje...ojalá lleguen, ya les toca...y sí no, ojalá se mueran por fin de algo...

Marco Dávila said...

De los textos más hermosos acerca del amor a un equipo que jamás haya leído.

El beys! said...

Me has inspirado. Ahora tengo una empresa con cincuenta empleados y adivina, todos le van al Cruz Azul.

Grt said...

Le voy al América, muy a mi pesar y a las burlas que eso genera. Mi mejor amigo en el mundo casi hermano, le va al azul.

Creo que en efecto nuestros equipos jugaran la final y también creo que la ganará el Cruz Azul. Felicidades si es así, su equipo pero mas sus aficionados ya se merecen un campeonato de liga.

Compra Llantas said...

bravo por la máquina, esperemos un triunfo más latente para los de esta generación.

Anonymous said...

¿y mis 50mil pesos que?

Ernesto Juárez F. said...

Una belleza. Victoria en la final.

xmonkeynutsx said...

Mi estimado NEB, la palabra mas adecuada es "bolero", "boleador" suena feo.

#Tumuybien.