Wednesday, August 31, 2011



1. Me gusta que Morris esté en la ciudad. Pero yo soy lo de menos. La ciudad entera se congratula por su asistencia. He estado en cantinas en las que, cada noche, pasa lista el encargado. Dice mi nombre y levanto la copa. Dice otros nombres y ahí están todos saciándose. Pero dice el nombre de Mau y acontece un silencio insoportable. Es que está muy lejos, digo yo tratando de consolar a los ebrios. No todos agarran la onda. Yo me quedo clavado en mi silla, deseando con todos los dientes que Mauricio regrese a la ciudad.

Lo que pasa es que cuando Morris está en la ciudad los semáforos firman tregua, la gente no comete errores ortográficos y a ninguna quinceañera le baja. Se establece un estado de sitio purísimo en que sólo se le permiten cierto número de groserías a las personas y nadie le cobra dinero a un deudor y en vez de letras “z”, la gente dormida evoca caramelos en su envoltura. Cuando Morris está en la ciudad: lo de menos es que se hayan devorado ya a tus dos alfiles, los perfumes no caducan, los rateros se van a la cama temprano y los subtítulos de las películas actúan como el peor de los ebrios.

Entre otras cosas.

Noticia: Morris está en d.f. Es decir: esa cosquilla extraña que te hizo despertar de buen humor, esa sonrisa que te está devolviendo el espejo, esa moneda que te encontraste en el suelo, todo… es su culpa. Rindámosle homenaje y hagamos que el país funcione por un par de días. Nada más en lo que se regresa a su hogar. Hagamos marchas en su honor. O brindis. O suspiros. Poco rato nos va a durar el chiste.


Friday, August 26, 2011

1. Me siento en la necesidad de explicarles de qué se trata la vida. Ok. Reproduzcan, en la más profunda soledad, el siguiente listado:




háganme saber sus logros...

Wednesday, August 24, 2011

Monday, August 22, 2011

1. Ya no cabe nadie en el metrobús pero de todas formas la gente se sube, empujándose, empaquetándose sin sentido. Algunos ríen, como si fuera gracioso dicho hacinamiento inhumano. No tiene nada de gracioso. Llueve afuera. Faltan muchas estaciones para que todos bajemos, es como si hubiera tramos de la ciudad que nadie utiliza para nada. Huele a bocas, a desvelados, tufo de desayunos descomponiéndose, sudor mañanero. Estamos todos crudos pero no de la borrachera de anoche sino del hartazgo de estar vivos y yendo rumbo a empleos distantes, aulas distantes, funerales tácitos. Nos venimos pisando los zapatos, codeándonos sin clemencia, allá a lo lejos viene el vagón de las mujeres y es lo mismo pero ahí además apesta a fragancias mezclándose. Suena un teléfono pero es imposible responderlo porque las manos no pueden bajar a los bolsillos. El vagón entero avanza inquieto. Alguien usa mi brazo como tubo. Alguien viene rezando. Un señor con una chamaquita con cara de rata intenta cargarla pero no puede, la niña permanece atónita ahí abajo, sofocada. Los que vienen sentados parecen hechos de cartón, como si fueran el público en un videojuego de soccer. ¿A dónde vamos? ¿A dónde ir? No hay salida de esta ciudad odiosa y ciclada. Bosteza a mi lado un sujeto y su aliento me patea el estómago. La televisión empotrada al techo no deja de repetir la misma tonadita. Los vidrios empañados no permiten leer a qué altura del maldito Insurgentes vamos. Con una mano sostengo mis tuppers con comida y con la otra me sostengo de un tubo que más bien parece una efigie de manos sosteniéndose. Quiero morir. Queremos morir. O llegar al destino, ya de perdida. De repente, y con lujo de suavidad, una mano anónima que también viene asida al tubo comienza a acariciarme el espacio entre dos dedos...

Sunday, August 21, 2011

Wednesday, August 17, 2011

1. En el pizarrón de mi oficina alguien realizó un dibujo precioso que intriga a quien lo ve, le tomé una foto y aquí se los comparto:



se trata de la solución a la fotografía espantosa de la cajetilla de cigarros del sujeto que perdió la pierna por fumar y ahora su hijo no puede jugar con él. Es precioso el dibujo, todo en él. Pregunté que quién lo había realizado y me dijeron que el Douglas... ese wei ocupaba el puesto que ahora poseo yo. Cuando recién entré a trabajar aquí él vino para explicarme cómo estaba el asunto, me entregó su compu y los archivos requeridos para que yo le diera seguimiento a su labor. Le pregunté por qué se iba y me dijo que estaba harto. Lo dijo como dicen las cosas las personas que realmente están hartas. Lo que él no sabe es que su dibujito es atesorado por el resto de empleados que aún estamos en este encierro de mamparas. cuando accidentalmente alguien borra algún trazo, de inmediato es remarcado por otra persona, el dibujo ahora es de todos. Y representa una ausencia. Él sí se fue, él sí renunció y ahora mismo está en su casa, en chones y comiendo cheetos (paraíso). Mientras nosotros, los empleados -pájaritos enjaulados- entramos en la mañana y salimos en la noche y protegemos al dibujo como si simbolizara un escape. Hay muchos dibujos en el pizarrón pero no duran más de un par de días, los eliminamos recelosos y encabritados. Llevamos la suma de los días que nos separan de un aguinaldo y la playa y un día poder hacer un dibujo que los demás amen. Un día.

Sunday, August 14, 2011

1. Nunca había visto una campaña de publicidad que entendiera tanto la relación entre una mujer y sus pantalones. Me refiero a los pósters de jeans C&A. El slogan, una joya de la femenidad y el doble sentido, es: "Tu jeans tus reglas".



Tuesday, August 09, 2011

1.


1. Es bien padre cuando uno escupe. Pero es más padre cuando uno escupe y en el viaje de la saliva entre el hocico y el suelo hay un cañón de luz. Entonces por escasos mini segundos la baba se ilumina, como acariciada por el brillo de un dios metiche. Luego abandona ese fulgor y se estampa en la banqueta o en el charco del escusado y nada es importante y de nuevo estamos solos sin un brillo que amanse esta chingadera de vida.

Thursday, August 04, 2011

1.

Balas en los ojos (5)



Balas en los ojos (4)



Balas en los ojos (3)



Balas en los ojos (2)



Balas en los ojos (1)






Tuesday, August 02, 2011