1.
¿Recuerdas esa ocasión en que te sentiste tonto porque te dio risa un chiste que involucra burlarse de las tetas de tu madre?
Eso es Televisa.
Televisa es el gran enemigo. Es la rotunda ausencia de contenido, es el adormecimiento de nuestras almas, son las risas grabadas que escuchamos mientras dormimos llorando. Televisa -lo he dicho antes- es el Rey Midas de la caca. Televisa es un presidente analfabeto. Es tropicalizar a la madre de dios. Es el orgasmo hecho de mayonesa. Televisa, una violenta doble moral que impide el diálogo, el humor, la comprensión. Es el amor sin entender qué es el amor.
La traducción futbolística de Televisa tiene un nombre: Club América.
Simbólicamente, no hay un antagonista equitativo ante tanta mugre. El Cruz Azul y sus raíces disque humildes no están a la altura, mucho menos las tranzas, corrupciones y lavados de dinero de Billy Álvarez. Neta, no están a la altura. Los caóticos estudiantes Puma tampoco lo están. Tampoco lo está la incomprendida y caduca pureza patriótica del rebaño. Ni la gringoide industria regiomontana. Ni el gemelo tarado llamado TvAzteca.
Nacionalmente, no hay un rival que esté a la altura de la putrefacción intelectual, espiritual y humana que nos ofrece a diario esa empresa fluorescente. Así se llame un programa de humor, un melodrama hecho con primeras tomas, una interpretación de los hechos diarios, un deporte, una liga de futbol o su clímax.
Descreo del odio. Me parece que es una sensación sobrevalorada. O al menos poco usual. Yo no estoy seguro de que sea capaz de odiar a alguien. No me educaron para odiar y por lo tanto he elegido no hacerlo.
Que el mensaje comunicacional de una escuadra deportiva sea “Ódiame más” implica una serie de incomprensiones a todo lo que nos vuelve hermanos de especie. Ya de por sí a los mexicanos nos rodea un entorno violento e incomprensible. “Ódiame más” es una cochinada. Una desafortunada línea de venta.
¡No! No odio al América.
Desprecio a lo que representa. Meretriz de infinitas tetas ofreciendo pus. Desprecio a lo que seguirá representando. Ese taladro, esos hilos encima de nuestros hombros, esas máscaras en la misa.
El Cruz Azul, equipo al que no chisto en afiliarme día a día porque me ata a los brillos de mi infancia, se juega una final de futbol contra la más evidente bazofia mexicana. Eso no quiere decir nada. Televisa ganará sin que el score sea relevante. A pesar del resultado: todos perdemos.
Ojalá lo que estuviera en juego fuera el destierro del equipo perdedor.
Ojalá un día, el América tenga un rival a la altura. Una agrupación de mexicanos pensantes y educados en perseguir y amar la belleza, la justicia, la tranquilidad.
Para que suceda algo así: todos debemos levantarnos por la mañana y que nuestro primer pensamiento sea: hoy seré el mejor taxista del país, hoy seré el mejor arquitecto, el mejor mesero, el mejor gobernador, el mejor escritor, el mejor hacedor de gelatinas, etcétera.
Con algo hay que empezar:
Chaco, Torrado, Chuleta, Jair, Amaranto, Chuy: hoy elévense y piensen que quieren ser el mejor equipo de futbol mexicano.
¡Vamos, Cruz Azul!
Gabriel Rodríguez Liceaga No. 14.
Ciudad de México, Mayo 2013.
Thursday, May 23, 2013
Friday, May 17, 2013

1. Mi bella novia me comento: “¡ya viste! el boleador de zapatos le va al Cruz Azul”. En ese momento todo cobró sentido una vez más.
Yo entiendo que todos estamos urgidos de glorias, entiendo que de alguna forma la vida humana se ha perfilado como una indefinida serie de circunstancias reiterándose hasta el hartazgo. Llamémosle quincena, centenario de la Revolución, búsqueda del amor o un campeonato de futbol. Las cosas suceden y a nosotros no nos queda más que dirigirnos con paciencia a la tumba.
Es así: la última vez que mi equipo (me refiero a la máquina celeste del Cruz Azul) fue campeón, yo tenía candorosos 17 años. No había nunca estado adentro de mujer alguna, nunca había sobrevivido a una antológica cruda, no había visitado la poesía de Paz, no había traicionado a nadie, no tenía un hijo.
La vida y su complejo de tetris. Cosas cayendo cada vez más a prisa y en contra de nosotros. En las manos de uno está irlas administrando correctamente: Palencia no es suficiente, Chelito se pandea, Kikín tampoco la mete, al mejor Villaluz lo mandan al hospital en plena final, Hachita dispara desde lejos, Pájaro Benítez gira a segundos del pitazo, Tito Villa falla, Chaco envejece, yo ya no soy un niño.
Nunca nada me ha importado durante tanto tiempo como mi afición al Cruz Azul. He renunciado a Julio Cortázar y Woody Allen me parece un cineasta más bien copión. Me postro frente a mis padres: Dostoievski, Rulfo, Fellini y Melville. Es decir: crecí a pesar del Cruz Azul.
El futbol es hermoso y ya. Es nuestra actual épica.
Vivo pensando que la gloria deportiva es una cosa que le pasa a los demás. Una circunstancia que desconozco. Algo que le ocurre a todos a mi alrededor pero que yo soy incapaz siquiera de comprender. ¿Qué es eso en el rostro de la gente? Ah, están contentos agitando sus banderas de lejano color. Estoy seguro de que mi afición al fútbol está sobrecargada por una evidente frustración. El dolor de ver cómo el mundo está creado sin mi intervención. Yo no inventé la rueda, yo no construí ese inmenso edificio, yo no derroté a Napoleón, yo no anoté el gol del gane.
Cruz Azul está jugando (hoy, mayo del 2013) muy bien. Los jugadores cruzados retienen en sus ojos un pedazo de sol, albergan sus pechos un anhelo, apestan a logro. Se les nota desde lejos. Gerardo, Jerry, Chaquito, el mismo Pavone, mi adorado -y banca- Rogelio Chávez. Eso no tiene nada que ver con que ganen o con que sean campeones. Somos una afición con las heridas aún abiertas. No olvidemos que las glorias y los fracasos son mellizas con insomnio. No está en nuestras manos lo que está por acontecer. El sol no sabe que inventamos las velas, escribió Hugo.
Saldrán los aficionados celestes de donde uno menos lo espera. Esos no son los relevantes.
“¡Ya viste! el boleador de zapatos le va al Cruz Azul”, me dijo mi novia.
Hablo por mi estirpe de frustrados:
Ese muro que tienes enfrente de ti, mexicano, lo levantó un albañil. Habitamos una ciudad construida por dulces, generosos y humildes hombres vestidos con una camiseta. La playera del Cruz Azul. Tela gloriosa bañada en llanto, cemento y sangre de Carlos Hermosillo. Fila de ocho estrellas huérfanas de constelación. Al mismo tiempo saco de cemento y tramo de cielo.
Voto por el día en que las construcciones se detengan.
Yo no sé qué es ser campeón. No sé de qué se trata. Supongo que es como encontrarse una moneda en la calle. Asumo que es como ciertos atardeceres en los que la presencia de dios es muy evidente. Supongo que es como una mujer que sonríe en medio del diluvio. No sé. No sé qué es ser campeón.
Veremos qué acontece. No nos queda de otra más que esperar a ver qué acontece. Mi amor rotundo y preclaro hacia al equipo cementero no está en disputa.
Nos verán cantar gol al unísono.
Gabriel Rodríguez Liceaga #14
México, D.F. Mayo 2013.
p.d. Deseo que la final sea contra el cochino y burdo club América. Porque Héctor se enfrenta a Aquiles; Diómedes, Patroclo y ambos Ajax son escasamente un contratiempo.
Tuesday, February 12, 2013
1. Par de líneas tristes acerca de la renuncia del Papa:
¿A quién entre todos nosotros no le sigue doliendo la honda herida provocada por el hecho de que los reyes magos sean los padres?
La renuncia del Papa es, antes que nada, historia. “Es como el cometa Halley” dijo bien mi novia anoche. Y es que sí, a ninguno de los involucrados nos volverá a tocar presenciar algo siquiera parecido. Yo calculo que las razones de Benedicto son las correctas, vaya: el hombre por encima de su cargo. Que se trate de un cargo sagrado es lo que vuelve a esto más complejo y doloroso de lo que parece.
No estoy generalizando pero me parece que un porcentaje alto de mexicanos fuimos educados temiendo a las lesiones del carpintero y dando por verdad que antes que pasara el Papa Viajero por la calle, se sentía una vibra mágica. Una especie de airecito. Generalizo sí, cuando digo que estamos en una fase de cruenta crisis espiritual y que este abandono de cargo sólo sirve para subrayarla y subrayarnos. Huérfanos de dios.
Pero creer tanto en el paraíso prometido como en el infierno y sus suplicios es, básicamente, una cursilería, ¿no?
Es como creer en Papá Noel o en las Tortugas Ninja o en las habichuelas mágicas. El problema es cuando muere irremediablemente el símbolo. Ayer fue un día triste. A lo mejor no tan inconscientemente notamos que algo se había roto. El ocaso de una de nuestras más arraigadas infancias. Lo que son peras o son manzanas (es evidente que estoy improvisando): hoy, en este momento, en este día… carecemos de un representante de dios en la tierra.
La opción pronta es entregarse al pitorreo. Conmemorar la renuncia papal por medio del humor. “Es que así es el mexicano…” va a acotar Televisa. Lo más probable es que ya mañana se nos olvide que el Papa renunció porque hay una banda de perros con cuchillo en Iztapalapa o porque tal o cuál actriz tiene dislexia o porque hay un gatito con ojos saltones o porque saldrá el iPhone 8. Nos tocó vivir en días vertiginosos.
Renunció el papa, o como a mí me gusta llamarlo: el oficial inicio del siglo 21.
2. Material adicional recomendado:
El extraordinario film "Habemus Papam" de Nanni Moretti.
"Senectud" de Ítalo Svevo.
"La muerte en Venecia" de Thomas Mann.
¿A quién entre todos nosotros no le sigue doliendo la honda herida provocada por el hecho de que los reyes magos sean los padres?
La renuncia del Papa es, antes que nada, historia. “Es como el cometa Halley” dijo bien mi novia anoche. Y es que sí, a ninguno de los involucrados nos volverá a tocar presenciar algo siquiera parecido. Yo calculo que las razones de Benedicto son las correctas, vaya: el hombre por encima de su cargo. Que se trate de un cargo sagrado es lo que vuelve a esto más complejo y doloroso de lo que parece.
No estoy generalizando pero me parece que un porcentaje alto de mexicanos fuimos educados temiendo a las lesiones del carpintero y dando por verdad que antes que pasara el Papa Viajero por la calle, se sentía una vibra mágica. Una especie de airecito. Generalizo sí, cuando digo que estamos en una fase de cruenta crisis espiritual y que este abandono de cargo sólo sirve para subrayarla y subrayarnos. Huérfanos de dios.
Pero creer tanto en el paraíso prometido como en el infierno y sus suplicios es, básicamente, una cursilería, ¿no?
Es como creer en Papá Noel o en las Tortugas Ninja o en las habichuelas mágicas. El problema es cuando muere irremediablemente el símbolo. Ayer fue un día triste. A lo mejor no tan inconscientemente notamos que algo se había roto. El ocaso de una de nuestras más arraigadas infancias. Lo que son peras o son manzanas (es evidente que estoy improvisando): hoy, en este momento, en este día… carecemos de un representante de dios en la tierra.
La opción pronta es entregarse al pitorreo. Conmemorar la renuncia papal por medio del humor. “Es que así es el mexicano…” va a acotar Televisa. Lo más probable es que ya mañana se nos olvide que el Papa renunció porque hay una banda de perros con cuchillo en Iztapalapa o porque tal o cuál actriz tiene dislexia o porque hay un gatito con ojos saltones o porque saldrá el iPhone 8. Nos tocó vivir en días vertiginosos.
Renunció el papa, o como a mí me gusta llamarlo: el oficial inicio del siglo 21.
2. Material adicional recomendado:
El extraordinario film "Habemus Papam" de Nanni Moretti.
"Senectud" de Ítalo Svevo.
"La muerte en Venecia" de Thomas Mann.
Monday, February 11, 2013
Friday, February 08, 2013
Tuesday, January 29, 2013
Monday, January 28, 2013
Tuesday, January 08, 2013
Wednesday, December 19, 2012
1.
He notado que la gente piensa y habla en forma de timeline de twitter. Con ello me refiero a que alternan de tema en cuestión de segundos, fomentando la poca profundidad y alistándose en ideologías que ni siquiera entienden del todo. Pa pronto: la gente habla sin ponerse atención a sí misma. Reitero: eso es preocupante. Aquí enlisto mis propuestas para un mejor Twitter:
a) Prohibir los hashtags. Porque le dan temas de conversación a los idiotas.
b)Que el número de seguidores permanezca desconocido. Para fomentar la humildad y evitar que existan las molestas estrellitas del medio.
c)Sólo se permite tuitear diez veces al día. O que a partir del tuit número once cueste una lana. Para evitarnos leer tanta tarugada, básicamente.
d)No se permite tuitear de manera inmediata. Los Tuits permanecerán en una especie de draft que se desbloqueará hasta el día siguiente. Esto para fomentar la meditación y profundidad. La verdad es que todos tuiteamos por arco-reflejo. No está mal pensar las cosas antes de publicarlas.
e)De alguna manera que la forma como aparecen los tuits no sea de arriba hacia abajo, como un pergamino ininteligible e infinito; sino sucesivo, apaisado. Porque así está acostumbrado a leer el cerebro humano. Tengo entendido.
Si se fijan no me estoy metiendo con la brevedad de las participaciones, para que no digan que de todo me quejo. Por cierto, corrijo lo que mencioné en la primera parte: no son mis propuestas para un mejor twitter sino para un twitter más humano.
Gracias.
He notado que la gente piensa y habla en forma de timeline de twitter. Con ello me refiero a que alternan de tema en cuestión de segundos, fomentando la poca profundidad y alistándose en ideologías que ni siquiera entienden del todo. Pa pronto: la gente habla sin ponerse atención a sí misma. Reitero: eso es preocupante. Aquí enlisto mis propuestas para un mejor Twitter:
a) Prohibir los hashtags. Porque le dan temas de conversación a los idiotas.
b)Que el número de seguidores permanezca desconocido. Para fomentar la humildad y evitar que existan las molestas estrellitas del medio.
c)Sólo se permite tuitear diez veces al día. O que a partir del tuit número once cueste una lana. Para evitarnos leer tanta tarugada, básicamente.
d)No se permite tuitear de manera inmediata. Los Tuits permanecerán en una especie de draft que se desbloqueará hasta el día siguiente. Esto para fomentar la meditación y profundidad. La verdad es que todos tuiteamos por arco-reflejo. No está mal pensar las cosas antes de publicarlas.
e)De alguna manera que la forma como aparecen los tuits no sea de arriba hacia abajo, como un pergamino ininteligible e infinito; sino sucesivo, apaisado. Porque así está acostumbrado a leer el cerebro humano. Tengo entendido.
Si se fijan no me estoy metiendo con la brevedad de las participaciones, para que no digan que de todo me quejo. Por cierto, corrijo lo que mencioné en la primera parte: no son mis propuestas para un mejor twitter sino para un twitter más humano.
Gracias.
Wednesday, December 12, 2012
Wednesday, December 05, 2012
Tuesday, December 04, 2012
1.
CARTA ABIERTA A AUGUSTO MENDOZA, GUIONISTA DE "EL SANTOS VS LA TETONA MENDOZA":
Cuando yo era chico soñaba con escribir los comics de Spider-Man (ni siquiera se les llamaba comics en aquel entonces) y ya más grande incluso fantaseaba con tener a cargo un capítulo de los Simpson. La verdad es que si hoy en día se me asignara idear siquiera un segmento de Itchy & Scratchy estaría en problemas a partir del segundo uno. ¿Problemas? Estaría en enormes pedos.
La industria norteamericana de cine nos da la falsa idea de que todo es filmable y de que cualquier licencia puede estar al servicio de una película cuyo destino último es el dvd o bien ser transmitida por las mañanas en el canal FOX. El cine debería aspirar a cosas mucho más valiosas que el entretenimiento (la exaltación del alma, por ejemplo); pero bueno: Nolan, un director mediocre consiguió una emocionante trilogía sobre Batman, ninguna persona en el mundo es capaz de hacer una buena adaptación sobre algo que Alan Moore haya escrito y la película de los Simpson es, concretamente, una basura. Visconti, adaptando novelas al cine, es un genio.
Hacer una película sobre “El Santos” es de entrada una tontería. Estamos hablando de monos generalmente de un solo cuadro (un solo impacto visual), monos sin evidente historia sucesiva y más bien temáticos, monos inscritos al más astuto nonsense y cuyos personajes carecen de clara definición y que fueron planeados originalmente para no tener voz. Para ser leídos en globos de texto.
Según leí en el ¿diario de producción? de la película del Santos, fueron varios los guionistas que fallaron a la hora de tramar una historia que satisficiera a Jis y Trino. Ellos, sabiamente prefirieron no tener mucho que ver con la versión audiovisual de sus bellísimas majaderías.
Pondero el valor del guionista Augusto Mendoza al encarar un proyecto de estas características. No cualquiera le entraría al quite a una cosa así. Neta. Es el sueño y la pesadilla a la vez.
La película llega a las salas con una desventaja: le encantará al grueso de público para quienes el hecho de que alguien diga una grosería o fume mota en una pantallota es sinónimo de peliculón. A muchos otros les gustará porque los dueños del cool dicen que nos tiene que gustar a todos. A mí no me gustó el resultado final. Así nomás.
Pero ojo: es una película que respeta al Santos y su estrafalaria corte. Y eso ya vale su peso en oro. Si el film consigue que la gente visite los textos originales de “El Santos” (amenamente re editados desde hace algún tiempo), el trabajo del guionista y de todos los involucrados habrá valido la pena.
De nuez: admiro los arrestos de Augusto, a mi parecer el mejor humorista público que posee esta nación.
Y todos a la ñonga.
Monday, December 03, 2012
Thursday, November 29, 2012
Monday, November 26, 2012
Tuesday, November 20, 2012
Wednesday, October 24, 2012
Monday, October 22, 2012
Wednesday, October 17, 2012
Monday, October 15, 2012
Tuesday, October 09, 2012
Monday, October 01, 2012
Thursday, September 27, 2012
1.
Anoche fui a la exposición de World Press Photo 2012. Muy bella, reflexiva pero pésimamente musicalizada. La gente permanecía más tiempo leyendo las historias que acompañaban a las fotos que atendiendo a las fotos en sí, lo que me pareció provechoso e inusitado.
Yo creo que la fotografía es un arte en decadencia, una musa con tos. Nos encanta menospreciar el instante, todo el tiempo. Nos ha hecho mucho mal llevar en nuestros bolsillos una cámara fotográfica, nos ha hecho muy mal que toda imagen pueda llevar un logo, nos ha hecho mucho mal perder el asombro.
Anoche fui a la exposición de World Press Photo 2012. Muy bella, reflexiva pero pésimamente musicalizada. La gente permanecía más tiempo leyendo las historias que acompañaban a las fotos que atendiendo a las fotos en sí, lo que me pareció provechoso e inusitado.
Yo creo que la fotografía es un arte en decadencia, una musa con tos. Nos encanta menospreciar el instante, todo el tiempo. Nos ha hecho mucho mal llevar en nuestros bolsillos una cámara fotográfica, nos ha hecho muy mal que toda imagen pueda llevar un logo, nos ha hecho mucho mal perder el asombro.
Thursday, September 20, 2012
Monday, August 27, 2012
Subscribe to:
Posts (Atom)

















































